Editorial NPL
Edición 8

Enviar Artículo Sordos y ciegos que no quieren oír ni ver
1 de julio 2004

Ismael Sambra
Por Ismael Sambra
ismaelsambra@nuevaprensalibre.com

Join NPL mailing list  para recibir los editoriales y artículos importantes

El gobierno de los Estados Unidos acaba de aprobar una ley que entre otras cosas restringe el envío de dinero y los viajes turísticos a Cuba. Es la sanción de un país democrático a un régimen totalitarista.

Es un castigo al abuso, a las violaciones de derechos humanos, a la represión que el régimen de Fidel Castro ha implantado por más de 45 años al pueblo cubano. El pueblo pagará más las consecuencias, pero algo hay que hacer además de las simples y a veces tímidas palabras de condena, sobre todo después de la ola represiva que el régimen desató contra sus opositores y los periodistas independientes que llevó a 75 de éstos a cumplir largas condenas jamás vistas en la historia por el simple delito de expresar ideas, y que llevó al paredón de fusilamiento a tres negritos por tratar de escapar en una lancha hacia la libertad. Hay que repudiar, claro; pero hay también que sancionar, porque pese al repudio mundial, la represión sigue y 14 nuevos opositores han sido condenados a prisión. ¿Hasta cuándo hay que esperar? ¿Hasta cuándo debemos responder con flores a los que nos tiran piedras?

La filosofía del tirano es la de "mano dura" contra sus enemigos y yo me pregunto ¿cómo es posible que todavía alguien intente una política de diálogo con quien no quiere dialogar sino hacer el triste monólogo de la represión y la muerte para mantener su nefasto régimen? Todavía existen gobiernos ilusos como el de Canadá que dicen confiar en sus procedimientos de "relaciones constructiva" con el régimen. ¡Falso! ¡Pura hipocresía! Son intereses malsanos los que imperan detrás que sólo destruyen lo que logran otros y llevan a sostener a un régimen tramposo que de alguna manera dejará de pagar sus deudas. Canadá arrastra ya las consecuencias de su error. Se ha embarcado con ese cuento y ya tiene dada la mordida.

El diálogo es imposible con los que no quieren oír. Miren, tuve un amigo que decía ser comunista y me decía que en Cuba no se violaban los derechos humanos y por más que le argumentaba seguía sin querer entender; entonces le pregunté que si había leído los 30 artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos emitida por la ONU y me dijo simplemente que no. Entonces, le dije, y ¿cómo sabes que no se violan si no los conoces?, te la voy a prestar para que la leas, y me contestó que no, que no quería leerla porque el sabía que en Cuba no se violan los derechos humanos. Parece increíble, pero juro que fue cierto. Repetía como un zombi lo que el régimen repetía, el régimen que nunca ha publicado dicha declaración y persigue a los que la poseen.
El apoyo internacional siempre ha sido decisivo para el derrocamiento de las tiranías y con el caso Castro es más necesario que nunca, porque Castro ha manejado cínicamente a sus aborrecidos y hasta aborrecibles "amigos" capitalistas para que le den oxígeno.

Es inaudito y resulta hasta irónico que el mismo exilio de más de dos millones de cubanos que Castro provocó ahora lo esté ayudando indirectamente a sostenerse en el poder con sus visitas y el envío de dinero a sus familiares en Cuba. Se calculan las remesas en más de mil millones de dólares anuales.

Para protestar por la nueva ley Castro convocó al pueblo a una gran manifestación. Y ésta ha sido la protesta más absurda que se le ha ocurrido al tirano, porque no se concibe que alguien proteste contra alguien que ha decidido no seguir regalándonos su dinero. ¡Bush asesino! Decían los carteles que llevaban el siguiente subtexto: "¡Sigue regalándonos el dólar que necesitamos!"
Ahora el astuto estafador de conciencias ha declarado que hay que acercarse a los exiliados cubanos para mejorar sus relaciones con ellos. Y siempre hay algunos sin vergüenzas que olvidan y se dejan utilizar y acuden a su llamado. Ahora resulta que los antaños gusanos, la escoria, los traidores a la patria, los que fuimos repudiados y expulsados de nuestras tierras estamos siendo convocados por el tirano como dignos personajes para que salvemos con nuestros dólares al régimen que ha sembrado el odio y dividido a la familia. Repugna oír estas cosas. No en balde se le ha llamado a Fidel Castro "el mayor cínico de la historia."

Join NPL mailing list  para recibir los editoriales y artículos importantes

Editoriales Anteriores

Arriba

Suscríbase