Editorial NPL
Edición 54



Enviar Artículo Luchando contra enemigos y traidores
4 mayo 2006

Ismael Sambra
Por Ismael Sambra
ismaelsambra@nuevaprensalibre.com

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En esta Tercera Guerra Mundial que vivimos, aunque muchos no se den por aludidos, la lucha se hace más dura para los países que preservan el bienestar político y económico de sus pueblos. Fundamentalismo contra libertad y totalitarismo comunista contra democracia, son los factores que pugnan. Pero el futuro como siempre será de la libertad y la democracia. Los enemigos quieren hacer retroceder la historia, quieren someternos al calvario de una moderna esclavitud disfrazada con religión islámica y/o discursos engañosos de distribución equitativa con una filosofía marxista-leninista fracasada que ha dejado más víctimas y traumas que las dos anteriores guerras.

Los países que han logrado solidificar su economía gracias al reinado de la Libertad y al Estado de Derecho, están ahora confrontando crisis con la inmigración desde países que no han podido consolidar estos valores; entre otras cosas, por las avisadas y sorpresivas dictaduras y las constantes guerras civiles; por el ambiente de inestabilidad que ahuyenta a los inversionistas, por la corrupción y el desvió de recursos que han aumentado la pobreza y el odio de los que nada poseen, de los que no tienen nada que perder más que la propia vida en la arriesgada contienda milenaria de buscar nuevas fronteras, suelo propicio para los apetitos reprimidos. Europa y Norteamérica son los destinos principales para los que buscan también libertad y prosperidad. Y contra Europa y Norteamérica, contra sus valores, contra la civilización occidental, se ha desatado la guerra.

Estamos en una guerra difícil de ganar cuando también luchamos contra traidores y contra provocadores que aprovechan los desastres para llevar adelante sus perversos planes, esos que siempre están velando las oportunidades para hacer leñas del árbol caído, esos belicosos antibelicistas, esos hijos desagradecidos que cosechan el fruto que no cultivaron al tiempo que atacan la moral y la estructura de su sistema productivo.

No olvidemos que los anarquistas y socialistas de antaño enarbolaron sus mismas banderas en la "Europa iracunda" y en los Estados Unidos. Como dijo José Martí: "los que no han respirado desde su niñez el aire sano de los pueblos libres, [...] con el conocimiento indigesto de teorías sociales en que la fantasía generosa, o cierto callado despotismo deslucen los más brillantes planes, esos ansiosos de echar afuera su persona comprimida [...] apremian a los obreros norteamericanos o a los que se han hecho ya a los hábitos libres del país para que intenten por recursos violentos, como los únicos eficaces..."

Recuérdese que Martí había vivido los sucesos de Chicago. En mayo de 1886 se hizo sentir la combatividad de los obreros norteamericanos organizados. Existía la American Federation of Labor que convocaba a huelgas generales para exigir mejoras salariales y una jornada de 8 horas de trabajo. Los socialistas y anarquistas aprovecharon la coyuntura y se lanzaron a la violencia y al crimen para desestabilizar la nación con un saldo de muertos y heridos. Hubo represión. Cuatro anarquistas fueron ahorcados al ser condenados por un tribunal que los declaró culpables de asesinar a unos policías con una bomba. Pero años después en París, en el Congreso Internacional de Trabajadores, se acordó que el 1ro. de Mayo fuera una fecha de celebración mundial de los trabajadores. Pero celebrar el 1ro. de Mayo hoy día, es celebrar la violencia, porque ésta es la fecha predilecta de los izquierdistas comunistas para formar sus revueltas. Martí en brillantes crónicas criticó duramente estos actos y llamó a la reflexión y a los métodos pacíficos a la hora de exigir derechos en países democráticos donde se permite la libre expresión y asociación. Los comunistas escogieron esta fecha deliberadamente para sus expresiones extremistas y los pacifistas de todo el mundo no debemos dejarnos provocar.

Las noticias de las celebraciones del 1ro. de Mayo en Alemania, Francia y otros países han estado marcadas este año por la violencia de la extrema izquierda, por esos individuos que tiran piedras a los policías, queman y destruyen para descargar su odio contra la democracia donde muchas veces pagan culpas los inocentes que fueron convocados y asistieron como tontos útiles a las marchas, sin sospechar siquiera el ardid de los provocadores, de esos terroristas agazapados bajo la libre expresión que estos países profesan, de esos Bin Laden menores por tener menores recursos destructivos para sembrar desastre y muerte.

Y ésta fue la fecha escogida por los líderes de los inmigrantes indocumentados para hacer sus reclamos motivados por las discusiones de las reformas migratorias en los Estados Unidos. Tamaña ironía y confusión. No nos cabe duda que detrás de todo están los izquierdistas y sus malignas intenciones ya mostradas desde las primeras manifestaciones. Hemos vistos banderas rojas y consignas esteriotipadas que nada tienen que ver con la inmigración, hemos visto grandes pancartas y camisetas con la cara del Che, ese terrorista argentino que tanto daño le hizo a Cuba y a América con sus ejecuciones personales y sus extemporáneas y sangrientas guerrillas.

Las intenciones de muchos inmigrantes son buenas, pero las acciones que utilizaron algunos son muy malas. Afortunadamente hubo divisiones y no hubo incidentes violentos que lamentar como en otros países, sólo el "daño económico" que ocasionaron. Pero las organizaciones pro inmigrantes y pro derechos humanos que convocaron el boicot para crear una crisis en el país deben ser analizadas cuidadosamente, pues detrás de éstas se enmascaran individuos o grupos pro izquierda comunista cargados de odio y venganza que critican para destruir la sociedad que les da cobija. No es posible que sean miradas con diferencias estas marchas ni por el Congreso ni por el pueblo norteamericano y el resultado puede ser contraproducente para los inmigrantes por las desmedidas exigencias que ponen en peligro la estabilidad del país que se reclama como morada, de este país formado por inmigrantes del que José Martí desde hace más de un siglo definió lleno de admiración en diferentes escritos como: "...el país más libre de la tierra", "a pesar de su rudeza, la casa hospitalaria de los oprimidos", "la morada misma de la libertad", "la más grande de cuanto erigió jamás la libertad".

Si queremos paz, república y democracia en estas tierras, es muy bueno que desde los comienzos de nuestra nueva vida seamos agradecidos por ser ésta la más grande virtud del hombre, y que enseñemos a quienes no lo son las apropiadas reglas y lecciones para que lo sean. En casa ajena no se exigen derechos, ni se hacen boicots para que nos acepten y nos dejen disfrutar del bienestar que otros con dignidad, amor y sacrificio han logrado. En casa ajena se dice "Please, por favor, yo amo la bondad de tu hogar y traigo mi voluntad y el suficiente amor para crecer y hacer crecer éste, nuestro amado hogar, con mi trabajo".

Respetemos los valores de la nación que nos da abrigo. Respetemos sus leyes, su himno, sus símbolos. Hagámonos merecedores de su bondad. Digámosle no a los provocadores, a los comunistas agazapados, a los extremistas refugiados, a los terroristas, a los envidiosos de la fortuna ajena, a los desagradecidos, a los que quieren destruir este árbol que nos da sombra y frutos. Esta Tercera Guerra Mundial es muy dura y ya se nos vuelve demasiado y se nos hace más difícil la victoria, porque estamos luchando contra enemigos y traidores donde son más los traidores que los enemigos.

 

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