Editorial NPL
Edición 46


Enviar Artículo «Nadie escarmienta por cabeza ajena»
6 enero 2006

Ismael Sambra
Por Ismael Sambra
ismaelsambra@nuevaprensalibre.com

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Los refranes populares son muy sabios. Surgieron de experiencias vividas. Nos transmiten en pocas palabras lo que necesitamos aprender. Es filosofía práctica. Pero a veces no aprovechamos sus mensajes, porque «nadie escarmienta por cabeza ajena», y parecemos tontos cuando no aprovechamos las lecciones que otros han vivido, pues no aprendemos hasta que chocamos con el fuego y sufrimos la quemadura para entender que quema.

¿Cómo desoír los testimonios de los que han vivido el comunismo y de los que aún lo viven en Corea del Norte, China, Vietnam y Cuba? ¿Cómo ignorar el fracaso de este modelo para la salud y la economía de la sociedad? Nos parece inaudito lo que está sucediendo en América 15 años después del derrumbe del comunismo en Rusia y Europa del Este. ¿Cómo aceptar que en procesos electorales que permiten el pluripartidismo, estén llegando al poder los comunistas del totalitarismo, disfrazados ahora de demócratas, socialistas o nacionalistas, ante la mirada atónita de sus opositores y el gesto indiferente de algunos? ¿Cómo olvidar los horrores del comunismo experimentado durante casi un siglo?

Los izquierdistas comunistas, como no han podido destruir las democracias por la vía armada, ahora lo intentan por las urnas. Con un engañoso programa electoral de igualdad, trabajo y pan para todos, van tomando el poder en América y fingen respetar la democracia que en realidad destruyen al destruir los valores que la sustentan, esos que les dieron la oportunidad de postularse para llegar al poder. El caso Chávez es un claro ejemplo. Después de la retirada intencional de los partidos de oposición en las recientes elecciones en Venezuela, se demostró que apenas un 20% de los electores votaron por el chavismo. Sin embargo los venezolanos, que en un inicio le dieron su voto, ahora no saben cómo quitárselo de encima, porque Chávez divide, endurece más su represión y se enquista como un tumor maligno.«A pan duro, diente agudo».

Los hilos ocultos de estas marionetas asesinas se están manejando con exactitud acelerada. Fidel Castro, en sus estertores, promueve, asesorar y subvenciona a su antojo para llevar a otros países su modelo de desastre de casi 50 años de ruina moral, social y económica. El pueblo cubano sabe bien de su abusiva política, porque ha sufrido las consecuencias sin alternativas. Los dictadores también tienen sus fanáticos, gentes que nacieron para adular y ser manejados, pero «a cada puerco le llega su San Martín» y «el que la hace la paga».

La Internacional Socialista y el Foro de Sao Pablo obtienen resultados favorables en sus intentos de revivir regímenes comunistas en esta parte del hemisferio occidental. El truco de fabricar líderes para la izquierda se descubre cada vez más, porque surgen de un plan preconcebido para desestabilizar las democracias con violentas protestas y crisis políticas bien orquestadas y pagadas desde las oficinas centrales -la mayoría instaladas en el mismo seno de las democracias-, desde donde operan los comunistas. Muchos de estos líderes son prefabricados en visitas previas a La Habana y son asesorados luego con el dinero y los recursos que se le quita al pueblo cubano.

El caso de Evo Morales es demasiado evidente como para no percatarnos de la gran conspiración que preparó su vertiginosa escalada hacia el poder. Ahora, como presidente electo de Bolivia, no dudará en hacer lo que su creador Fidel Castro le dicte. Ya lo vimos viajar presuroso a La Habana para tomar instrucciones. ¿Cómo mirar con indiferencia que un presidente electo en la democracia se reúna de inmediato con el más viejo dictador del mundo jamás electo libremente por el pueblo? Son muy claras las señales. «Al majá se le conoce por la pinta».

Ya viene con el mismo esquema antiamericano. Ya viene con el discurso populista de legalizar la coca. Ya se aventura por el camino del terror y la extorsión de las narco-guerrillas y su narco-socialismo que promueve la nacionalización, la centralización, el estatismo económico, el totalitarismo político que ahuyenta la inversión extranjera y arruina la economía. Y sobre todo, ya se incrementa la producción de drogas para bombardear los Estados Unidos y desmoralizar tanto a los desvergonzados consumidores como a sus honestos ciudadanos. Dentro de poco veremos los resultados catastróficos para Bolivia y la región, pues sólo con libertad se genera desarrollo.

Ya lo vemos venir con el mismo esquema del castro-chavismo que lo perpetúe en el poder. Para eso empezará a destruir los valores de la democracia y el Estado de derecho. Y cuando vaya dividiendo al pueblo y exterminando a sus enemigos -que así les llaman los comunistas a los que piensan diferente-, empezará la construcción de estatuas y monumentos a los asesinos mitificados, que, como el Che Guevara, fracasaron cuando intentaron tomar por la fuerza el país.

«Cuando veas la barba de tu vecino arder, pon la tuya en remojo». Si no hacemos algo, si no ponemos nuestro empeño y dejamos de amamantar a los enemigos internos y externos de la democracia, a los traidores, a los indiferentes o apolíticos de nuestra sociedad, seguirán ganando terreno estos «arteros envenenadores» de pueblos con ese truco de la distribución equitativa y la eliminación de la pobreza, pues nada puede ser equitativo ni rico en un pueblo dividido y esclavizado donde se promueve la venganza más que el perdón y se alimenta la envidia más que la virtud. ¡Claro que la libertad está en peligro mientras estos enfermos de odio narco-terrorista se ceben en ella con la clara intención de destruirla!

Y «camarón que se duerme se lo lleva la corriente», porque esos tontos útiles y esos indiferentes o apolíticos, que nunca movieron ni mueven un dedo en favor de la libertad que disfrutan, se pueden descubrir un día nuevamente esclavos de dictadores prefabricados por obra y gracia del Castro-comunismo. Para esos infelices desorientados que votaron a favor del socialismo de Evo Morales también será demasiado tarde cuando descubran aterrados la verdad.

De todos modos es una experiencia que estos pueblos tendrán que vivir para escarmiento. Lo triste de todo es la perdida de tiempo, el inútil sacrificio, el desperdicio de recursos, el trauma que deja el engaño, la ruina moral que produce el fracaso del modelo comunista en las personas que en algún momento confiaron en él, porque se cansaron de luchar o se sintieron defraudados por las torpezas de las clases políticas existentes. A la corta o a la larga, como en Rusia y Europa del Este, tendremos otras dictaduras y otras estatuas ignominiosas que derribar en esa lucha propia de la naturaleza humana por hacer que triunfe la Libertad. Pero «no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy».

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