Editorial NPl
Edición 42


Enviar Artículo Romper el miedo, crucial determinación
1 Noviembre 2005

Ismael Sambra
Por Ismael Sambra
ismaelsambra@nuevaprensalibre.com

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Esto podría ser un resumen de lo sucedido la noche del domingo 23 de Octubre en la ciudad de Toronto cuando importantes miembros del Coro Nacional de Cuba decidieron desertar de la agrupación artística para pedir refugio político. De inmediato se empezaron a atender los casos y se enviaron notas a los medios para informar sobre esta masiva fuga de talentos cubanos que realizaban presentaciones en Canadá.

Alrededor de 20 de sus integrantes lograron escapar del hotel Town Inc donde se alojaban. Entre las 7 y las 10 de la noche de ese día ocurrió todo como una "reacción en cadena". A pesar de que no existía ningún plan preconcebido, ya muchos lo habían pensado. Utilizaron diferentes vías y contactos para escapar; entre éstos, a canadienses que conocen bien la desesperada situación que viven los jóvenes en Cuba víctimas de la represión diaria del régimen castrista.

Según testimonios de los que escaparon, algunos miembros del coro no lograron la fuga, pues cuando el jefe y los informantes del régimen se percataron de lo sucedido hicieron una urgente reunión y amenazaron con tomar represalias con los familiares de los desertores y hacer supuestas denuncias a la Oficina de Inmigración de Canadá para que los que desertaran fueran retornados a Cuba. Funcionaron las amenazas y algunos de los que tenían su plan tuvieron miedo de continuarlo. Entre éstos una joven con la que habíamos hablado por teléfono minutos antes y estaba ya asegurada en la casa de unos amigos cubanos. La joven decidió volver al hotel para buscar sus maletas, a pesar de nuestras advertencias de que no lo hiciera, y allí quedó atrapada en plena reunión y no pudo regresar al lugar donde se le esperaba.

Posteriormente nos enteramos de que el segundo jefe, con muchos años de trabajo en el coro, desertó y esto sirvió de estímulo para que los que lo vieron en esa acción lo siguieran. Creemos que la cifra puede aumentar en las próximos días pues el resto viajó a Varcouver al parecer para continuar las actividades programadas, pero ya casi sin miembros principales, lo que resultaba además una estafa a los espectadores que ya habían comprado las entradas, pues no es lo mismo para un coro cantar con 20 miembros que con 40.

Lo curioso de todo esto, según los testimonios, es que los que se percataron de la fuga, lejos de denunciarla, se escaparon también o se prestaron para ayudar a aquellos que lo hacían. Uno expresó: "Yo no puedo porque no puedo dejar a mis hijos solos en Cuba".

Unos cinco ya han cruzado la frontera para los Estados Unidos donde sus familiares les esperaron y otros están en Ottawa y los alrededores de Toronto, bien resguardados. Algunos ya han pedido refugio político y otros se preparan para hacerlo en los próximos días. La Fundación Cubano Canadiense, después de ser contactada, presto su ayuda y está brindando el necesario apoyo que se requiere en estos casos, incluida la asesoría legal.

Se rompió el miedo -pensé-, ya empiezan los cubanos a confiar más en los otros, porque fue masiva la fuga y masiva es la disidencia, el desacuerdo, aunque muchos aún teman expresarse. Admiro a los que encuentran la oportunidad y desertan, pero más admiro a los que se enfrentan al régimen y aun atrapados en sus ergástulas siguen luchando. Admiro en fin a los que rompen el miedo, el silencio. Sin embargo, cuando el miedo no llega a romperse totalmente, éstos se enfrentan a la imaginación perversa de los represores que no escatiman métodos para imponerlo.

Me entrevisté con algunos de los que pidieron refugio y me expresaron su miedo. Miedo a continuar declarando a la prensa sus testimonios sobre la represión sicológica y física que padecieron. Incluso hablé con Martha Sánchez, miembro fundador del coro y me contó llorando sobre las golpizas que sufría su joven hijo en Cuba a manos de la policía, por haber expresado en más de una ocasión su desafección por el sistema. Se me salieron las lágrimas por la rabia y le dije: "habla a la prensa, que ésta es tu oportunidad de ayudarlo". Pero me dijo que tenía mucho miedo y lloraba.

Otros me hablaron de la brutalidad del régimen para obstaculizar la reunificación familiar a pesar de la presiones de gobiernos y prestigiosas organizaciones internacionales. Estaban realmente en un dilema, preocupados por los familiares que quedaban atrás y deseosos de gritar la verdad a los cuatro vientos. Esto indica que aún en sus primeros días de libertad seguían siendo esclavos del régimen. De esto se aprovechan los represores para aterrorizar y así fue expresado por algunos a los medios.
Esto quedó muy claro en las mentes de los reporteros que vieron frenados sus deseos de reportar plenamente al mundo lo ocurrido. Sin embargo, así lo reportaron con extensos reportajes The Globe and Mail, el periódico de mayor circulación en Canadá y también Global Television y CTV Television, las dos más importantes cadenas nacionales de televisión. Sin dudas esto ha sido un duro golpe para el dictador después de sus fiestas con Armando Maradona quien como buen lacayo le prometía vergonzosamente encabezar las protestas contra Bush durante la reunión en Buenos Aires de los países de Nuestra América con EUA y Canadá. No se podría esperar otra cosa de estas mentes doblemente endrogadas.

Sentí admiración por los que rompieron el miedo y hablaron de la represión y de sus experiencias a la prensa. Pero sentí vergüenza por aquellos que de pronto callaron argumentando de que tenían familiares en Cuba. Entonces pensé que aun muchos de los que rompieron el miedo, no tenían el miedo totalmente vencido. ¿Es que acaso yo no tengo familiares en Cuba? Todos dejamos a alguien. Pero mi decisión de luchar por la libertad, por la Cuba de la reunificación de la familia, es superior. Alzando la voz ante los medios que quieren escucharnos es la forma de ayudar realmente a los que no tienen voz en mi pobre Cuba. Así se los hacía saber. Más de 300 prisioneros políticos hay en sus cárceles. Pero ahí están los resultados positivos cuando se rompe el miedo, cuando un simple grupo de mujeres se enfrenta al régimen, un simple grupo conocido internacionalmente como las "Damas de Blanco". Estas mujeres acaban de obtener el prestigioso Premio Sakharov de Derechos Humanos que entrega el Parlamento Europeo. Este fue el reconocimiento a su lucha pacífica por la liberación de todos los prisioneros políticos cubanos. Vemos así como los familiares de los disidentes después de superar el miedo, hacen algo efectivo por la libertad de su pueblo. Dejemos ya definitivamente ese papelito de víctimas indefensas que algunos quieren asumir cuando se les habla de lucha política. No dejes que otro haga por ti lo que tú puedes hacer, porque con esto el tirano se favorece.

Sabemos que la parte débil son los familiares, los hijos que continúan atrapados en Cuba, la mayor prisión del mundo. Sabemos que el régimen, único dueño de las fábricas y los empleos, los utiliza como rehenes, para chantajear a los que rompen el miedo y protestan, a los que se enfrentan o desertan de sus filas. "Miren -les expliqué a algunos de los nuevos refugiados-, cuando llegué a Canadá me dije, soy libre, soy completamente libre, aun en la prisión política me consideraba libre y mi convicción y mi posición hizo temblar a los represores porque como dijo Martí "el déspota cede a quien se le enfrenta no a quien se le humilla, con su única manera de ceder que es desaparecer".

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