Romper el miedo, crucial determinación
Por Ismael Sambra
ismaelsambra@nuevaprensalibre.com
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Esto podría ser un resumen de lo sucedido la noche del domingo 23 de
Octubre en la ciudad de Toronto cuando importantes miembros del Coro Nacional
de Cuba decidieron desertar de la agrupación artística para
pedir refugio político. De inmediato se empezaron a atender los casos
y se enviaron notas a los medios para informar sobre esta masiva fuga de talentos
cubanos que realizaban presentaciones en Canadá.
Alrededor de 20 de sus integrantes lograron escapar del hotel Town Inc donde
se alojaban. Entre las 7 y las 10 de la noche de ese día ocurrió
todo como una "reacción en cadena". A pesar de que no existía
ningún plan preconcebido, ya muchos lo habían pensado. Utilizaron
diferentes vías y contactos para escapar; entre éstos, a canadienses
que conocen bien la desesperada situación que viven los jóvenes
en Cuba víctimas de la represión diaria del régimen castrista.
Según testimonios de los que escaparon, algunos miembros del coro no
lograron la fuga, pues cuando el jefe y los informantes del régimen
se percataron de lo sucedido hicieron una urgente reunión y amenazaron
con tomar represalias con los familiares de los desertores y hacer supuestas
denuncias a la Oficina de Inmigración de Canadá para que los
que desertaran fueran retornados a Cuba. Funcionaron las amenazas y algunos
de los que tenían su plan tuvieron miedo de continuarlo. Entre éstos
una joven con la que habíamos hablado por teléfono minutos antes
y estaba ya asegurada en la casa de unos amigos cubanos. La joven decidió
volver al hotel para buscar sus maletas, a pesar de nuestras advertencias
de que no lo hiciera, y allí quedó atrapada en plena reunión
y no pudo regresar al lugar donde se le esperaba.
Posteriormente nos enteramos de que el segundo jefe, con muchos años
de trabajo en el coro, desertó y esto sirvió de estímulo
para que los que lo vieron en esa acción lo siguieran. Creemos que
la cifra puede aumentar en las próximos días pues el resto viajó
a Varcouver al parecer para continuar las actividades programadas, pero ya
casi sin miembros principales, lo que resultaba además una estafa a
los espectadores que ya habían comprado las entradas, pues no es lo
mismo para un coro cantar con 20 miembros que con 40.
Lo curioso de todo esto, según los testimonios, es que los que se percataron
de la fuga, lejos de denunciarla, se escaparon también o se prestaron
para ayudar a aquellos que lo hacían. Uno expresó: "Yo
no puedo porque no puedo dejar a mis hijos solos en Cuba".
Unos cinco ya han cruzado la frontera para los Estados Unidos donde sus familiares
les esperaron y otros están en Ottawa y los alrededores de Toronto,
bien resguardados. Algunos ya han pedido refugio político y otros se
preparan para hacerlo en los próximos días. La Fundación
Cubano Canadiense, después de ser contactada, presto su ayuda y está
brindando el necesario apoyo que se requiere en estos casos, incluida la asesoría
legal.
Se rompió el miedo -pensé-, ya empiezan los cubanos a confiar
más en los otros, porque fue masiva la fuga y masiva es la disidencia,
el desacuerdo, aunque muchos aún teman expresarse. Admiro a los que
encuentran la oportunidad y desertan, pero más admiro a los que se
enfrentan al régimen y aun atrapados en sus ergástulas siguen
luchando. Admiro en fin a los que rompen el miedo, el silencio. Sin embargo,
cuando el miedo no llega a romperse totalmente, éstos se enfrentan
a la imaginación perversa de los represores que no escatiman métodos
para imponerlo.
Me entrevisté con algunos de los que pidieron refugio y me expresaron
su miedo. Miedo a continuar declarando a la prensa sus testimonios sobre la
represión sicológica y física que padecieron. Incluso
hablé con Martha Sánchez, miembro fundador del coro y me contó
llorando sobre las golpizas que sufría su joven hijo en Cuba a manos
de la policía, por haber expresado en más de una ocasión
su desafección por el sistema. Se me salieron las lágrimas por
la rabia y le dije: "habla a la prensa, que ésta es tu oportunidad
de ayudarlo". Pero me dijo que tenía mucho miedo y lloraba.
Otros me hablaron de la brutalidad del régimen para obstaculizar la
reunificación familiar a pesar de la presiones de gobiernos y prestigiosas
organizaciones internacionales. Estaban realmente en un dilema, preocupados
por los familiares que quedaban atrás y deseosos de gritar la verdad
a los cuatro vientos. Esto indica que aún en sus primeros días
de libertad seguían siendo esclavos del régimen. De esto se
aprovechan los represores para aterrorizar y así fue expresado por
algunos a los medios.
Esto quedó muy claro en las mentes de los reporteros que vieron frenados
sus deseos de reportar plenamente al mundo lo ocurrido. Sin embargo, así
lo reportaron con extensos reportajes The Globe and Mail, el periódico
de mayor circulación en Canadá y también Global Television
y CTV Television, las dos más importantes cadenas nacionales de televisión.
Sin dudas esto ha sido un duro golpe para el dictador después de sus
fiestas con Armando Maradona quien como buen lacayo le prometía vergonzosamente
encabezar las protestas contra Bush durante la reunión en Buenos Aires
de los países de Nuestra América con EUA y Canadá. No
se podría esperar otra cosa de estas mentes doblemente endrogadas.
Sentí admiración por los que rompieron el miedo y hablaron de
la represión y de sus experiencias a la prensa. Pero sentí vergüenza
por aquellos que de pronto callaron argumentando de que tenían familiares
en Cuba. Entonces pensé que aun muchos de los que rompieron el miedo,
no tenían el miedo totalmente vencido. ¿Es que acaso yo no tengo
familiares en Cuba? Todos dejamos a alguien. Pero mi decisión de luchar
por la libertad, por la Cuba de la reunificación de la familia, es
superior. Alzando la voz ante los medios que quieren escucharnos es la forma
de ayudar realmente a los que no tienen voz en mi pobre Cuba. Así se
los hacía saber. Más de 300 prisioneros políticos hay
en sus cárceles. Pero ahí están los resultados positivos
cuando se rompe el miedo, cuando un simple grupo de mujeres se enfrenta al
régimen, un simple grupo conocido internacionalmente como las "Damas
de Blanco". Estas mujeres acaban de obtener el prestigioso Premio Sakharov
de Derechos Humanos que entrega el Parlamento Europeo. Este fue el reconocimiento
a su lucha pacífica por la liberación de todos los prisioneros
políticos cubanos. Vemos así como los familiares de los disidentes
después de superar el miedo, hacen algo efectivo por la libertad de
su pueblo. Dejemos ya definitivamente ese papelito de víctimas indefensas
que algunos quieren asumir cuando se les habla de lucha política. No
dejes que otro haga por ti lo que tú puedes hacer, porque con esto
el tirano se favorece.
Sabemos que la parte débil son los familiares, los hijos que continúan
atrapados en Cuba, la mayor prisión del mundo. Sabemos que el régimen,
único dueño de las fábricas y los empleos, los utiliza
como rehenes, para chantajear a los que rompen el miedo y protestan, a los
que se enfrentan o desertan de sus filas. "Miren -les expliqué
a algunos de los nuevos refugiados-, cuando llegué a Canadá
me dije, soy libre, soy completamente libre, aun en la prisión política
me consideraba libre y mi convicción y mi posición hizo temblar
a los represores porque como dijo Martí "el déspota cede
a quien se le enfrenta no a quien se le humilla, con su única manera
de ceder que es desaparecer".
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