Editorial NPl
Edición 39


Enviar Artículo La desinformación abruma
15 septiembre 2005

Ismael Sambra
Por Ismael Sambra
ismaelsambra@nuevaprensalibre.com

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Duele saber que ciertas cosas ocurran: desastres naturales que roban la vida a miles de personas, manos asesinas adiestradas para el terror y el exterminio, dictaduras y dictadores que son verdaderas armas de destrucción masiva que, cuando no matan, corrompen la conducta, anulan la voluntad, la moral y el libre pensamiento, tanto de sus amigos como de sus disidentes. Duele saber que ocurran cosas que podríamos evitar.

Todavía a la altura de nuestro siglo hay quien cree el manido discurso de esos que dicen luchar por los oprimidos, por los pobres, por los explotados obreros del capitalismo. No, no se puede creer en esos "arteros envenenadores que se fingen defensores de los oprimidos para tener hombros en que alzarse", como dijo José Martí. Todavía hay quien habla del renacer del socialismo, incluso sin disfraces, a 15 años de su muerte o evidente suicidio. ¡Claro, el sistema comunista es el modelo perfecto para encumbrar tiranos!

Europa transitó a mediados del pasado siglo esa catástrofe y se curó de espanto derrumbando insultantes estatuas erigidas en los años de opresión. Parece que nuestra América pretende vivir hoy la misma pesadilla que costo al mundo millones de vidas atrapadas en la desesperanza bajo un sistema "intrínsicamente perverso" capaz de ahogar los sueños hasta del más simple artesano. Los pueblos ignorantes temen y aman a sus tiranos y "los cobardes son culpables de las tiranías".

La desinformación juega su papel y abruma. Ya hemos hablado en este sentido de la CNN el monstruo desinformativo creado dentro de los Estados Unidos, el corazón del capitalismo, con sus mensajes y críticas directas o subliminales, no para mejorar su sistema sino para tratar de destruirlo. Los que monitoreamos sus informaciones (léase desinformaciones) percibimos el montaje de los aspectos negativos de la guerra en Iraq y jamás los aspectos positivos. Por eso nos sorprendimos cuando el día de las elecciones iraquíes oímos la noticia de la masividad de los votantes en las urnas, votando por la nueva Iraq, por la democracia y la libertad, a pesar de las amenazas y el terror que quisieron imponer sus adversarios. Entonces, no tuvieron más remedio que hablar, aunque efímeramente, del tremendo éxito del evento. Hasta en ese extremo trabajan estos desinformadores.

Ahora guardan silencio sobre las etapas de reconstrucción y desarrollo, sobre los importantes pasos logrados donde sólo quedaban ruinas materiales y despojos humanos silenciados por la crueldad de un tirano que fue capaz de asesinar a miles de hombres, mujeres y niños con bombas químicas para sofocar rebeliones. Indigna ver como pervertidos reporteros de evidente tendencia izquierdista o antiamericana enumeran los desastres de esta guerra y no recuerdan los asesinatos masivos de Sadan Husein, con tal de descalificar la acción necesaria o preventiva de EU contra el terrorismo internacional que ha costado la vida a miles de inocentes. Hasta ese extremo llegan estos irresponsables o traidores oportunistas de la libertad de expresión, para lograr sus objetivos en su afán de confundir y alimentar el odio contra la nación y el capital que los tolera y alimenta.

Estos reporteros "ocultan" que 47 países han restablecido sus embajadas en Iraq, que 38 nuevas escuelas han sido construidas, 3100 escuelas han sido renovadas, 263 están ahora en construcción, que el servicio de policía tiene más de 55 mil nuevos miembros completamente entrenados y equipados, que hay 5 academias de policías que producen más de 3, 500 miembros cada 8 semanas, que hay más de 1,100 edificios proyectados (ello incluye 364 escuelas, 67 clínicas públicas, 15 hospitales), que el 96% de los niños menores de 5 años han recibido las dos primeras series de vacunas contra la polio, que los ahora medios masivos independientes consisten en 75 estaciones de radio, 180 periódicos y 10 estaciones de televisión en los que dos candidatos iraquíes a la presidencia han televisado debates con absoluta libertad.

Y según las informaciones de estos cínicos reporteros todo parece indicar que el terrorismo va ganando la guerra, basados en los soldados muertos, en los atentados terroristas que frecuentemente reportan. ¡Qué vergüenza! Esta desinformación es altamente peligrosa para la dignidad humana.

Dirigido a América Latina surge ahora una estación de televisión, Telesur, creada por Chávez con los recursos del pueblo venezolano, para la información totalmente tendenciosa; es decir, para la exclusión y la desinformación. Allí seguro se retransmitirán los reportajes negativos de la CNN. Irrespetuosamente se mostrará a los tontos útiles una sola cara de la moneda, para organizar revueltas, para acabar con las democracias, para alimentar el odio de los pobres contra los ricos, no para que los pobres adquieran riquezas, sino para que los envidiosos gocen viendo como la revolución bolivariana se las quita a los que la crean. Cuba participa en el proyecto, pero las emisiones no serán transmitidas al pueblo cubano. El tirano teme que se escapen imágenes complicadas, que los cubanos descubran, comparen y saquen sus propias conclusiones. La censura es total. No se confían siquiera de sus irresponsables "reporteros izquierdistas".

A pesar de que han fracasado las técnicas de desinformar y censurar que usan los gobiernos comunistas y las técnicas de gobernar para una parte del pueblo y no para todo el pueblo, los malos gobernantes las utilizan con todo propósito; porque es la fórmula del totalitarismo que los convierte en tiranos. Los medios centralizados ayudan a ello y el Chávez de Venezuela lo sabe. El nuevo discípulo de Castro, el tirano más viejo del mundo, quiere hacer lo mismo, el mismo truco de dividir, de empujar a unos contra otros. Y sectores ignorantes, envidiosos o desilusionados le siguen el juego, no con la esperanza de recibir riquezas como recompensa, sino con la carroña de la envidia, de que se la arrebaten a aquellos que supieron un día crearla o producirla honradamente.

Es triste el consuelo de estos "pobres diablos" que parecen haber olvidado que la llamada "Dictadura del proletariado" de los comunistas se volvió en la práctica una dictadura contra el proletariado. Parece que también Latinoamérica necesita curarse de espanto. ¡Pobre del pobre! Lamentablemente sufriremos todos, pero más aquellos que conocemos sus verdaderas intenciones, más aquellos que vivimos esa realidad por muchos años y que por ello odiamos más estas formas modernas de esclavitud, desenmascaradas por José Martí en su ensayo La futura esclavitud, al referirse al engendro comunista creado por Marx cuando aún no había sido exacerbado y llevado a la práctica por Lenin. La mentira corre cien años y la verdad la alcanza en un minuto. La historia así lo ha demostrado.

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