Editorial NPl
Edición 36


Enviar Artículo El terrorismo con su doctrina fatal
2 de agosto 2005

Ismael Sambra
Por Ismael Sambra
ismaelsambra@nuevaprensalibre.com

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Los recientes acontecimientos de Londres han demostrado que cada vez estamos más expuestos a las acciones de los terroristas.

La lucha es contra enemigos y traidores donde hay más traidores que enemigos, y por eso es más dura la lucha. Nadie escapa en esta guerra. Ni siquiera los indiferentes. Todos en alguna medida estaremos afectados. Cualquiera puede ser la próxima víctima. Ningún país puede declararse inmune frente a esta virulenta guerra iniciada por individuos cuya táctica es "matar sin mirar a quién" para imponerse. No les importa la vida, no se quieren ellos mismos, ¿cómo esperar que quieran al prójimo? Estos llamados fundamentalistas y sus doctrinas infectan peligrosamente nuestro planeta y nos ponen dentro de la más larga y angustiosa guerra mundial de la historia.

El Terrorismo internacional fue la táctica de los comunistas, mezcla de muerte física y muerte sicológica. No olvidemos que Lenin declaró el terrorismo como doctrina y hablaba de "fusilar en el acto a un parásito (ricos, intelectuales burgueses, truhanes) de cada diez" para implantar su dictadura del proletariado. Pese a todo, el comunismo colapsó desde su primera etapa. Con el comunismo hacemos la comparación. Aunque algunos de los comunistas se autodenominen revolucionarios son en esencia terroristas que no aman ni defienden ni siquiera a sus familiares pues condicionan estas relaciones a sus ideales políticos. Cínicamente manifiestan que lo primero de todo es la revolución.

Recuerdo que en Cuba de los años 50, los "revolucionarios" del M26 de Julio en su lucha por el poder ponían bombas sin nombres en cualquier esquina o latón de basura. Recuerdo a mi madre aterrorizada advirtiéndonos de no tocar ningún paquete en la calle por el temor de que pudiera ser una bomba. Las guerrillas en América utilizan estas mismas tácticas y cobran demasiadas vidas inocentes en su guerra aun contra gobiernos democrático; es decir, contra el pueblo. El narco-terrorismo de las guerrillas colombianas con rimbombantes nombres de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) o Movimiento de Liberación Nacional (MLN) hace lo mismo por más de 40 años en una guerra fraticida que sólo consigue desangrar el país y enriquecer a los líderes guerrilleros. Las guerras de antaño por la independencia y la libertad fueron guerras civilizadas y necesarias y nunca utilizaron a la población civil como blanco para alcanzar la victoria. Esta guerra de todos contra el terror es más que necesaria y es de todos.

La doctrina terrorista de "matar a los infieles", de "matar sin mirar a quién" que algunos ven expresada en las doctrinas del Islam, se contrapone a la doctrina cristiana de "hacer bien sin mirar a quién" que los cristianos llevamos a la práctica. El cristianismo nos presenta su mensaje de amor y paz sobre la tierra como una necesidad impostergable para la supervivencia. Los musulmanes fundamentalistas han interpretado a conveniencia El Corán para su guerra: "preparad contra ellos toda la fuerza, toda la caballería que podéis para amedrentar al enemigo de Alá y vuestro y a otros fuera de ellos, que no conocéis pero que Alá conoce!" (C. 8:60). Pero la mayoría de los musulmanes ha condenado públicamente la doctrina terrorista que iniciaron grupos de musulmanes fundamentalistas contra occidente desde mucho antes de septiembre 11.

Tenemos países que libran largas guerras contra el terrorismo interno. Algunos finalmente han podido derrotarlo, pero otros se desangran día a día sin poderlo lograr. Hay terrorismo de grupos que declaran "mártires" a los suicidas para imponer el terror, y hay terrorismo de estado que somete o mata a pueblos con hambre y explotación, ambos a cambio de falsas promesas. Tras 25 años en el poder, el gobierno socialista de Mugabe ha convertido a Zimbabwe en el imperio de la muerte y la extrema pobreza, donde la corrupción gubernamental alcanzan niveles extraordinarios, dejando además a su paso un reguero de un millón de niños y jóvenes enfermos de Sida. Fidel Castro Durante 46 años ha tratado de implantar el terrorismo comunista en todo el mundo. Tiene a su haber más de diez mil muertos fusilados en sus pelotones de fusilamiento y utiliza métodos a veces más sofisticados de terror y muerte contra sus propios conciudadanos para someterlos o desaparecerlos.

Hay terrorismos que pretenden justificar sus crímenes. Sus líderes hablan de justicia sin aceptar las prácticas de la democracia como la única vía pacifica para conquistar derechos. Ya se hace manido este truco que sólo ha sembrado dictadores. Tengan en cuenta esto quienes sólo hablan de las muertes que ha ocasionado la invasión contra el terrorismo en Afganistán o en Irak y se olvidan de las muertes masivas ocasionadas por la dictadura de Sadan o los Talibanes.

La guerra no es sólo contra occidente, contra "los infieles", porque en Irak, Afganistán, Egipto y otros países mueren nacionales a causa del terrorismo. En Irak más de 500 fanáticos suicidas se han reventado las tripas forrados de bombas y más de 25 mil personas han muerto desde que comenzó oficialmente esta guerra el 11 de septiembre del 2001. ¿Cuántos más tendrán que morir antes de que se implante por necesidad natural de supervivencia planetaria la doctrina de la libertad y la tolerancia?
En Europa hay alrededor de 20 millones de musulmanes y para los años veinte esta cifra se duplicará. La amenaza más seria para los países occidentales procede de los musulmanes ilegales o residentes en estos países, muchos de ellos con ideas fundamentalistas, ideas de odio a nuestra cultura, a la cultura que los acoge y protege en sus derechos como inmigrantes, como seres necesitados de democracia y libertad.

¿Qué pretenden estos fundamentalistas musulmanes, colonizar a Occidente por la fuerza antes de que los occidentales lo colonicen? Según algunas encuestas, casi la mitad de los musulmanes residentes o ilegales en países occidentales se mostraron satisfechos con los ataques del 11S. Estos ingredientes ideológicos y religiosos hacen de esta comunidad una fuente de reclutamiento para los grupos terroristas que les prometen el paraíso a cambio de sus vidas "entregadas por la causa del Islam". Los Estados Unidos han respondido enérgicamente como principales afectados. Pero necesitamos la unión y el respaldo de todos. La libertad tiene su precio y a veces hay que pagarlo con sacrificio humano. Los sacrificios de esta guerra de hoy garantizarán la paz del mañana. No sabemos cuando terminará esta nueva guerra, pero si sabemos que terminará con nuestra victoria, tal y como terminó la guerra contra la primera potencia del comunismo, porque el hombre es libertad, evolución y desarrollo y nada que intente atarlo o detenerlo triunfará.

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