El derrumbe final
1 de noviembre 2004
Por Ismael Sambra
ismaelsambra@nuevaprensalibre.com
Join NPL mailing list para recibir los editoriales y artículos importantes
Cuba ha estado siempre en la noticia. Cuba es noticia que
todos leen, hasta aquellos que no quisieran oír hablar de Cuba, porque
les cansa, porque les trae malos recuerdos o porque se dicen apolíticos.
Durante 45 años de dictadura, la prensa internacional, siempre más
interesada en los escándalos que en el conocimiento humano, ha reflejado
lo que ocurre en la isla caribeña hundida en la desesperanza. Cuba
se ha convertido en tema recurrente no por sus logros económicos
sino por sus estruendosos descalabros.
Ni siquiera se puede hablar de logros en los servicios de salud porque los
cubanos tienen que llevar sus propios recursos al hospital para ser atendidos.
Este hospital es muy diferente al de los turistas que pagan con dólares
y además no es gratis, porque nada gratis hay para los cubanos, porque
pagan con su silencio y con el abusivo salario (equivalente a 10 dólares
al mes) que reciben de su dictador quien se las ingenia siempre para estar
en los primeros planos de la noticia internacional, por exceso o por defecto,
y gracias a sus estruendosos descalabros que incluyen hasta su más
reciente y simbólico descalabro en el que se fracturó la rodilla.
Fidel Castro volvió a ser noticia. Pero esta vez fue por un descuido
de su mala pata. El mundo entero reflejó el hecho lastimoso de su
figura coma-andante cayendo de bruces al suelo después de gritar
su consigna traicionera "hasta la victoria siempre". Lo vimos
caer a través de la televisión, pero el pueblo de Cuba no
lo ha visto aún. La prensa cubana no publicó la imagen de
la caída, porque -según dijeron-, eso no le gusta al pueblo.
Es lamentable que el pueblo cubano siga siendo el último en enterarse
de lo que pasa en Cuba. Pero ya sabemos que en Cuba se castiga el periodismo
profesional y los lacayos que se dicen periodistas hacen el servicio que
les ordena su dictador.
Fidel Castro es noticia hasta cuando no quiere ser noticia, como cuando
fusiló a tres jóvenes negros por intentar escapar de la isla
y encarceló a 75 famosos disidentes aprovechando que la prensa internacional
se encontraba entretenida con la guerra en Iraq. Pero fue otra vez su mal
cálculo o su mala pata quien lo llevó a las primeras páginas.
Fidel Castro se preocupa y hasta juega con la prensa y viene de pronto con
algún anuncio para hacer noticia, como éste reciente de sacar
el dólar de la circulación. Y lo que parece un suicidio o
una artimaña para borrar la imagen de su caída, podría
tener otros significados. Pensamos no sólo en la asfixia en que se
encuentra su régimen, pensamos en su desprecio por el dólar
que tanto necesita, en su soberbia, en su deterioro mental y hasta en eso
de querer beneficiar a Bush para que le mantenga el bloqueo que tanto le
conviene para así justificar sus reiterados descalabros. Pero especular
sobre las lecturas no es nuestro objetivo. ¿Será otro mal
cálculo de su mala pata o parte insospechada de su sucio juego? El
ha dicho que prefiere hundir la isla antes que rendirse.
Quede claro que a Castro no le importan sus fracasos, no le importa que
el pueblo sufra las consecuencias de sus medidas, porque en las manos del
pueblo no está su elección, por eso ahora le exige fríamente
al pueblo que le pague un 10% de los dólares que recibe de sus familiares
del exilio. Está desesperado y no se detendrá ante nada; porque,
como buen represor, sabe que no habrán protestas por sus abusos,
sencillamente porque las protestas las tiene prohibidas por la ley y ni
siquiera permite las protestas silenciosas de familiares que piden atención
médica y libertad para los presos políticos. Esto ocurrió
recientemente frente a la Plaza de la Revolución. La inusual protesta,
reportada tímidamente por la agencia extranjera AFP, fue inmediatamente
desalojada por la policía y los hombres fueron llevados a la prisión.
Quede claro que a Castro tampoco le importa la miseria que enfrenta el pueblo,
ya hemos dicho que la miseria es una estrategia política de su gobierno
para doblegar al pueblo. A él sólo le importa el poder y la
imagen de defensor de los pueblos oprimidos frente al imperio yanqui. Siempre
ha sabido echarles a otros la culpa de sus errores siendo él mismo
el error, y habrá quien se declare culpable para protegerlo, habrá
quien crea que él no es el culpable del descalabro de la nación
a pesar de saber que en Cuba no se mueve un dedo sin su autorización.
Y con el truco sigue engañando a los tontos, sigue alimentando a
los envidiosos y sigue ilusionando a su gente (porque el comunismo tiene
"su gente") de que con él está garantizada la victoria
sólo con repetir como cotorra "hasta la victoria siempre"
en sus reiterativos discursos, a pesar de sus estrepitosas caídas
y a pesar de la inminencia de su deterioro físico, de su degradación
moral, a causa de los años y sus perversas intenciones, a causa de
sus frecuentes rabietas que le han borrado desde hace mucho tiempo cualquier
gesto que pueda parecerse a una sonrisa triunfal.
La palabra Cuba se ha convertido en una palabra clave. Porque Castro lleva
45 años siendo noticia para bien o para mal. Todos esperan que el
cambio ocurra en Cuba y esa será la mejor noticia que la mayoría
espera, incluso los autodenominados apolíticos, porque se cansaron
de soportar sus groserías, su diabólica presencia. Veremos
qué dicen entonces los titulares, esos que aún lo llaman presidente,
qué dicen entonces los rezagados, los oportunistas, los que le tendieron
la mano. Nosotros decimos que las caídas del Castro-comunismo-cubano
serán mayores hasta la inevitable caída final.
Join NPL mailing list para recibir los editoriales y artículos importantes
| Editoriales
Anteriores (por Ismael Sambra) |
| La defensa moral del capitalismo |
| Communism has its own people |
| Navidades libres en Canada |