Luchemos contra la impunidad
16 de julio 2004
Por Ismael Sambra
ismaelsambra@nuevaprensalibre.com
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Los regímenes dictatoriales se caracterizan por cometer numerosos
crímeres con absoluta impunidad frente a la parcial o total pasividad
de las naciones que han alcanzado más desarrollo económico,
politico y sacial, y frente a las más consolidadas democracias.
Con sus enfrentamientos se escudan en el argumento de no estar dispuestos
a permitir ingerencias en los asuntos internos de la patria, en los asuntos
internos de la nación que subyuga y humilla. Las tiranías de
derecha fueron y son muy vulgares, pero las de izquierda que aún subsisten
han sofisticado sus métodos propagandísticos y se defienden
atacando. Saben muy bien utilizar su papel de víctima frente a los
imperios de leyes económicas y democráticas que rigen en el
mundo, para justificar y hasta ocultar sus acciones abusivas contra el pueblo.
El Castro-comunismo es un exponente bien claro en tal sentido.
En el recuento de impunidades y atrocidades cometidas, hay dos fechas que
no debemos olvidar en Cuba: una es el 13 de Julio de 1994 y la otra es el
24 de Febrero de 1996.
¿Que pasó el 13 de Julio?
Una lancha con más de 60 pasajeros entre adultos y niños zarpó
del puerto de La Habana clandestinamente para tratar de escapar de la Isla-Cárcel
que es Cuba. Los lacayos del régimen se dieron a la tarea inescrupulosa
de hundirla y lo consiguieron matando a la mayoría de los fugitivos.
Ocho años después el crimen sigue sin castigo a pesar de las
constantes denuncias del hecho y los intentos de procesarlo, a pesar de que
las principales organizaciones que defienden los derechos humanos en el mundo,
lo han repudiado y condenado.
¿Qué pasó el 24 de Febrero?
Dos avionetas civiles de la organización Hernanos al Rescate, destinadas
a rescatar náufragos en el Estrecho de la Florida, fueron derribadas
por aviones de combate de Fidel Castro matando al instante a sus 4 tripulartes.
Esto fue catalogado como un acto deliberado en los momentos en que se iniciaba
el debate entre el Senado y el presidente Clinton para la aprobación
de la ley que arreciaba el embargo económco a Cuba. El resultado no
se hizo esperar y la medida fue inmediatamente aprobada. De Fidel Castrro
haber tenido interés en la eliminación del embargo no hubiera
derribado las avionetas en aguas internacionales según quedó
demostrado.
A Fidel Castro no le importa el embargo económico de la nación
más poderosa del planeta mientras tenga a otros países como
Canada para negociar. Todo lo contrario lo provoca constantemente y lo cita
para justificar su descalabro económico y político, para justificar
su bloqueo interno a todas las libertades del país, incluyendo la libre
empresa al prohibir a los cubanos la iniciativa privada. No quiere nada independiente.
Confiscó nuevamente los pequeños negocios que había autorizado.
Quitó nuevamente las licencias, porque la represión es su arma
predilecta y la miseria su estrategia de gobierno.
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