|
Derechos Humanos
Las Damas de Blanco celebran la liberación de los cuatro
presos políticos
En las cárceles cubanas aún quedan 55 integrantes
de los 75 en condiciones deplorables. Las personas liberadas deben
decidir si desean marcharse de Cuba y cuando hacerlo y no estar
sometidas al destierro.
19 febrero, 2008.- La liberación de José Gabriel
Ramón Castillo, Pedro Pablo Álvarez Ramos, Omar
Pernet Hernández y Alejandro González Raga, integrantes
de los 75 prisioneros de conciencia de la Primavera Negra del
2003, nos llena de satisfacción. En tal sentido reconocemos
las gestiones del gobierno de España para alcanzarla y
agradecemos los esfuerzos realizados para el traslado de ellos
y sus familias a Madrid, así como la asistencia médica
que recibirán.
No obstante, quedan en las cárceles de Cuba 55 integrantes
de los 75, en condiciones deplorables y la mayoría con
serias enfermedades. Todos deben ser liberados inmediata e incondicionalmente,
ya que no han cometido ningún delito, sino que se esforzaron
por ejercer su derecho a la libre opinión, de manera pacífica
y constructiva por el bien de nuestra Patria. Igualmente, los
9 con licencia extrapenal por motivos de serias enfermedades,
que permanecen en Cuba, deben tener libertad incondicional.
Cuando nuestro país transita por un período único
en su historia, las máximas autoridades reconocen públicamente
los innumerables problemas existentes, que fueron alertados oportunamente
por integrantes de los 75, y se avizoran cambios estructurales
y de conceptos, es mucho más injusta la permanencia en
las cárceles de nuestros prisioneros de conciencia.
Bajo ninguna circunstancia, ellos deben continuar encerrados con
presos comunes y su liberación no debe estar vinculada
a la de tales reos, ya que los 75 no cometieron ningún
delito. Si bien los presos comunes merecen condiciones apropiadas
de prisión, atención médica adecuada y asistencia
jurídica, no puede olvidarse que el gobierno de Cuba no
reconoce la existencia de prisioneros de conciencia ni políticos,
por lo que busca cualquier subterfugio para falsear la realidad.
Igualmente, la liberación de personas que están
sometidas a un régimen de extrema severidad desde hace
5 años, sin que se haya logrado doblegarlas en sus convicciones,
no debe estar condicionada al destierro. Cada uno debe decidir
si desea marcharse de Cuba y cuando hacerlo. (...)
Arriba |