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Internacionales
Balseros hundidos
Hoy, en horas de la mañana, se dio en Miami la estremecedora
y aún muy confusa noticia de la muerte (entiéndase
asesinato) de al menos 25 compatriotas por las Tropas Guardafronteras
de Cuba. Según lo que hasta ahora se sabe, eran al menos
28 personas las que viajaban en una lancha rápida comúnmente
conocidas como cigarretas, que proveniente de Estados Unidos intentaba
sacar cubanos de la isla.
Es una operación de contrabando ilegal de seres humanos
a las que estamos acostumbrados a diario aquí en el sur
de Florida. Según versiones del régimen cubano,
esta embarcación zarpó de la costa de Santa Cruz
del Norte, provincia Habana, y aparentemente chocó con
unos arrecifes cuando intentaba huir de las patrullas cubanas,
ahogándose la mayoría de sus pasajeros.
Los tres sobrevivientes serían una mujer de Matanzas, uno
de los tripulantes de la lancha y un médico de Aguada de
Pasajeros, llamado Sandy Carmona, los que se encontraban bajo
investigación en Villa Maristas, Ciudad de la Habana. Además,
se daba a conocer que las tropas Guardafronteras habían
rescatado al menos 11 cadáveres hasta el momento.
Donde la "cosa" se pone difícil de creer, es
cuando se ha sabido que uno de las víctimas mortales llamado
Yosvani Vera Álvarez, fue rescatado con vida; pero murió
encima del guardacostas cubano de un "paro respiratorio"
y su cuerpo fue mantenido en ataúd sellado hasta su entierro,
no permitiendo a sus familiares ver el estado del cuerpo. Casualmente
Yosvani era miembro del Partido Solidaridad Democrática;
una muerte demasiado casual para ser cierta.
Al parecer a los militares cubanos no les convenía un testigo
de esta categoría. También es demasiado curioso
que en un accidente marítimo mueran la mayoría de
los pasajeros; eso no era un avión, era una lancha que
chocó con unos arrecifes que existen al norte de las costas
de La Habana, ¿o es que esta gente fue acorralada hacia
la orilla y en la noche cerrada fueron masacradas?
Nada justifica el crimen; no importa si esta gente estaba pagando
por su salida, ni el contrabando desde Miami, ni la Ley de Ajuste
Cubano, ni nada. El Gobierno cubano tenía que haber dejado
salir esa gente y avisar a la guardia costera americana que al
fin y al cabo son sus aliados y no someterlos a una persecución
que pudiera culminar en una catástrofe.
Pero creer la versión cubana es cosa de tontos; allá
nunca nada es como se dice, a esa gente las mataron a mansalva
como ocurrió con el remolcador 13 de Marzo. Como siempre,
poniendo su nota y su distintivo, el Gobierno cubano regala al
pueblo de la isla, más sangre inocente, más muerte;
nada, la perfección y la continuidad del holocausto cubano,
un holocausto que el mundo no le da la gana de ver, como no quería
creer el Judío hasta que no les restregaron en las narices
las imágenes de los campos de exterminio nazis.
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