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Salud y Educación
El se extiende más allá de la linea
del partido
LA HABANA
MARC LACEY / NYT
En un país como Cuba, donde el estado mete la mano en todo,
quizás no causa sorpresa que exista un organismo gubernamental
que se preocupe por la música rap.
Alarmado ante el número de jóvenes que viste ropa
sumamente holgada y ''rapea'' por toda la isla, el gobierno creó
la Dependencia del Rap Cubano hace cuatro años para meter
al redil a los rebeldes músicos y sus rimas.
Susana García Amaros, de 46 años de edad, quien
estudió Literatura Latinoamericana en la Universidad de
La Habana, fue la elegida para dirigir la oficina. Ella relató
que cuando funcionarios del Ministerio de Cultura le ofrecieron
el cargo, respondió que no era experta en rap.
''El rap es una forma de batalla'', comentó. ``Es una forma
de protesta para un segmento de la población. Tiene fuerza.
No sólo es el compás --el bum, bum, bum--, también
son las letras''.
La Dependencia del Rap se convirtió en uno de los copatrocinadores
de un festival anual de hip hop que comenzó en 1994, y
empezó a promover raperos y a ayudarles a producir álbumes
de manera ocasional, aunque solamente a los artistas cuyo rap
no se desvían de la línea del partido.
''Nosotros no tenemos canciones en un disco que hablen mal de
la Revolución'', dijo García Amaros.''
'' Eso no tiene sentido ''.
No debe causar extrañeza, entonces, que la mayoría
de los raperos muestren aversión a sumar fuerzas con el
gobierno, al tiempo que luchan por difundir sus rimas por cuenta
propia. Tan sólo nueve grupos están trabajando con
la Dependencia del Rap de los aproximadamente 500, o más
restantes a lo largo de la isla, y algunos expresan su inconformidad
hacia la sociedad cubana en un lenguaje muy audaz.
''Nosotros no estamos de acuerdo con ningún sistema político'',
dijo Aldo Rodríguez Baquero, de 23 años, quien forma
equipo con su amigo Bian Rodríguez Gala en el popular grupo
Los Aldeanos.
''Nosotros deseamos libertad e independencia ''.
Si bien el rap atrae a un subgrupo de jóvenes cubanos,
muchos de los cinco millones menores de 30 años, cuestionan
al sistema. Los propios sondeos del gobierno han encontrado que
la mayor parte de los desempleados en Cuba son jóvenes.
La situación entre los afrocubanos, que constituyen 60
por ciento de la población, es particularmente difícil.
Se considera que son más pobres que los blancos. Entre
las razones está el que los cubanos blancos tienen mayores
probabilidades de contar con parientes que les envían remesas
desde EEUU, además de tener la mayoría de los empleos
en la industria del turismo.
Los afrocubanos se quejan de que ellos tienen viviendas de calidad
inferior y que enfrentan mayor acoso de la policía en las
calles, en comparación con los blancos.
''Lo que nosotros cantamos no puede ser expresado por la gente'',
destacó Rodríguez Baquero, quien lleva un pañuelo
azul para recoger su cabello trenzado, mientras rapea en la acera
afuera de un atestado centro nocturno. ''Ellos piensan que estamos
locos. Nosotros decimos lo que ellos apenas susurran''. Luego,
reconoció que su madre y la madre de su compañero
musical se preocupaban por sus audaces rimas. ''Ellas no quieren
perdernos ''.
Sin embargo, ellos siguen rapeando, aun cuando algunos de los
propietarios de centros nocturnos en La Habana los han desautorizado
por cierto tiempo a causa de algunas de sus canciones más
duras, incluida una que habla del acoso policial.
En cuanto a la dependencia encargada del rap, Rodríguez
Baquero desestima eso con un movimiento de la mano. ''No queremos
estar en ninguna dependencia'', aseguró.
'' Para nosotros, eso es lo mismo que la esclavitud ''.
Sin embargo, no tanta gente oye lo que él y otros raperos
independientes tienen que decir. Producen álbumes en sus
hogares, en escuálidos estudios, y los distribuyen de mano
en mano.
''Es muy difícil hacer rap en Cuba'', reconoció.
Una de quienes trabajan tras bambalinas para ayudar a los raperos
de Cuba es Cheri Dalton, estadounidense conocida por el nombre
de Nefanda Abiodun. Ella es una militante negra que es buscada
por el FBI en relación con una serie de robos, incluido
el robo a mano armada de un automóvil blindado cerca de
Nyack, Nueva York, en 1981. Actualmente exiliada en Cuba, formó
una representación de Agosto Negro en La Habana, grupo
de las bases populares que promueve la cultura del hip hop.
''Siempre ha existido un amor por la música de Estados
Unidos en Cuba'', dijo Abiodun, quien se negó a ofrecer
comentarios acerca de su propio caso. “Puedes volver a Nat
King Cole, Earth Wind & Fire y Aretha Franklin”.
El rap, escuchado por primera vez en Cuba en los años 80
desde señales de estaciones radiales en Florida, no es
la excepción .
''Ellos escupen rimas con respecto a todo, desde la raza y los
sexos hasta el acoso policial '', dijo, refiriéndose a
la generación del hip hop en Cuba. '' Ponen de relieve
contradicciones en la sociedad que anteriormente no se hablaban,
por ser consideradas tabú'' señaló Abiodun.
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