|
Derechos Humanos
Entrevista al abogado invidente Juan Carlos González
Leiva
Por Tania Maceda Guerra
CIEGO DE AVILA, Cuba -
17 de diciembre (www.cubanet.org)
"La represión es tan alarmante
que ya despunta en una oleada represiva"
Juan Carlos González Leiva, ex preso político y
de conciencia, presidente de la Fundación Cubana de Derechos
Humanos, ofreció declaraciones sobre el recrudecimiento
de la represión en Cuba a partir del 31 de julio, fecha
en que se produce el traspaso de poder de forma temporal, según
los voceros del régimen, a Raúl Castro Ruz.
P:
Le he escuchado decir que la represión ha aumentado en
Cuba a partir del 31 de julio. ¿Por qué?
R:
Ciertamente, la represión se ha recrudecido a partir de
la sucesión de poder realizada por Fidel Castro a favor
de su hermano Raúl el 31 de julio pasado. Muchas personas
y gobiernos esperaban y aún esperan aperturas del hermano
de Fidel pero yo nunca esperé nada de esto y por el contrario,
temo que ocurra en nuestro país lo mismo que sucedió
cuando murió el sabio rey de Israel Salomón y le
siguió en el trono su hijo Roboán.
Hay hechos concretos que apuntan hacia una política contraproducente
y perjudicial para todos y aun para la propia cúpula de
poder. Los escasos resquicios económicos de supervivencia
tolerados por Fidel Castro están siendo segados por su
hermano.
Por ejemplo, en el mes de septiembre se dio la contraorden de
la venta forzosa al gobierno del ganado vacuno de los pequeños
campesinos. A principio del llamado Periodo Especial el gobierno
cubano autorizó la entrega de tierras y la compra de ganado
vacuno a estos campesinos. La mayoría de ellos, desnudos
y descalzos, se mudaron hacia terrenos inhóspitos, baldíos
y cubiertos de marabú. Allí, carentes de recursos
económicos y medios de trabajos, levantaron su pequeña
hacienda, logrando acumular hasta 40 y 50 cabezas de ganado. El
retroceso incluye en muchos casos también las tierras.
Esto implica que los campesinos regresarán a las ciudades
y poblados a morirse de hambre y que dejarán de alimentar
a los vecindarios con la venta de sus quesos, leche, carneros,
cerdos y vianda.
Otro absurdo incrementado es la persecución feroz contra
los "bicitaxistas" (personas que efectúan pasajes
en bicicletas adaptadas para este fin), lo mismo ocurre con los
viejos y discapacitados vendedores de limones, frutas y bisuterías
que son multados, apaleados y arrestados en la vía pública
por la policía nacional.
La disidencia es un largo capítulo que no requiere una
exhaustiva explicación. En los días inmediatos al
anuncio de la enfermedad de Fidel Castro hubo reuniones en todas
las cuadras de los Comités de Defensa de la Revolución
y los líderes principales dijeron a la población
que le romperían la cabeza a cualquiera que abriera la
boca para criticar al gobierno. Tan sólo en los meses de
octubre y noviembre, 14 disidentes han sido condenados a privación
de libertad por los tribunales penales de la provincia de Camagüey.
Entre ellos 4 bibliotecarios independientes y varias decenas de
viviendas fueron allanadas, revolcadas y las bibliotecas totalmente
destruidas. Todavía el arma fundamental del terror gubernamental
es el acto de repudio: a veces son fiestas de odio y desprecio
en la vía pública, pero cuando no logran causar
el efecto deseado, entonces se acude con furia a la violencia.
El 10 de octubre pasado Orestes Suárez y su esposa Nancy
fueron apaleados salvajemente por varios atletas con técnicas
marciales. A Nancy la arrastraron por los pelos en un pedregal
y luego le quemaron los senos con ceniza caliente de cigarro.
Es imposible citar aquí la lista de casos similares, basta
recordar las palizas dadas recientemente a la disidente embarazada
María Antonia, del Movimiento Femenino Marta Abreu, y al
periodista independiente Oscar Sánchez Madan.
P: ¿Puede mencionar otros hechos concretos?
R: Claro que sí, hace 3 ó 4 años
el gobierno por primera vez puso teléfonos en las prisiones
permitiendo a los reclusos comunicarse hacia el exterior de los
centros penitenciarios. En ese entonces existía solamente
una limitación que tenía que ver con la cantidad
de tiempo que podían consumir. Sin embargo, en la actualidad
numerosos presos políticos y de conciencia están
confrontando el acoso y la prohibición de hablar por teléfono
y les han dicho tajantemente que "el teléfono es para
comunicarse con su familia, dígase su mamá o su
esposa'. A Juan Carlos Herrera Acosta, en la prisión de
máximo rigor Kilo 8, le dieron una pateadura porque insistió
en que el teléfono es algo a lo que tienen derechos los
presos. En la misma situación se encuentran, entre otros,
los presos de conciencia José Daniel Ferrer García,
Jorge Luis García Pérez, "Antúnez"
y Normando Hernández González.
Un hecho resucitado en los últimos meses es la agresión
física a los presos políticos y las torturas por
reclusos comunes que reciben mandatos y prebendas de la Seguridad
del Estado.
La prensa independiente no puede estar más acosada.
Dos hechos dicen bastante de los cuales soy testigo presencial:
el profesor Reinaldo Cosano Alen, de 63 años, ha sido obligado
mediante sentencia judicial a trabajo correccional sin internamiento
bajo amenazas de cárcel por ejercer el periodismo independiente.
El lunes 4 de diciembre fue encarcelado el periodista independiente
Ahmed Rodríguez Albacia, quien fue trasladado para los
calabozos de 100 y Aldabó. Su vivienda fue registrada,
los militares se llevaron su computadora, un fax, dos radios,
una cámara de video, así como otros medios y documentos.
Permaneció 9 días bajo interrogatorios hasta de
6 horas.
Otro periodista fue sancionado a 4 años de privación
de libertad tan sólo 24 horas después. Se trata
de Raimundo Perdigón Brito, quien fue acusado por la Seguridad
de Estado por peligrosidad social predelictiva y ese mismo día
Maura Iset González Jurquet fue puesta en libertad después
de 3 días de arresto y, según los militares, no
puede salir de la localidad, pues se encuentra bajo investigación
policial.
Como la represión es tan alarmante que ya despunta en una
oleada represiva, para acallar la inquietud internacional el gobierno
libera a algunos de los prisioneros políticos o de conciencia.
P: Muchas gracias por sus declaraciones
Arriba |