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Crónicas y Perspectivas
Las políticas externas de Kirchner y Chávez
Por Andrés Cisneros (*)
Buenos Aires, 14 de diciembre de 2006
Perón afirmaba que, en el futuro, todo iba a ser política
exterior y que las políticas locales se diseñarían
en función del escenario internacional. El doctor Kirchner
parece entender que las cosas son justamente al revés.
Así, el gobierno argentino considera que la toma del puente
de Gualeguaychú es tan legítima como la del puente
Pueyrredón. Maltratamos adentro a Coto, Alarcón,
Paulsen o Sergio Acevedo por las mismas razones que desairamos
a Vázquez, Bachelet, Alan García, Fox,Chirac, Putin,
Bush, el presidente de Vietnam, los primeros ministros de Japón
e Italia, Aznar, la reina de Holanda o al mismísimo presidente
de los Estados Unidos, aunque eran nuestros huéspedes.
Con Chile, Uruguay, Bolivia, Perú, Paraguay, Finlandia,
Méjico,España, Italia, Francia, Estados Unidos,
Japón, Vietnam, Rusia y,próximamente -en un repechaje
que se está maquinando- con Inglaterra de nuevo por Malvinas,
tenemos problemas por la misma, exacta razón que el Poder
Ejecutivo mantiene frentes conflictivos con el periodismo, la
Iglesia, la Justicia, los militares, los bonistas, la comunidad
judía, el campo o los empresarios no subsidiados. Es el
reino euforizante de la infalibilidad perpetua: aunque perdamos
trece a cero en La Haya, "el fallo contiene importantes avances
para nuestra posición."
Mientras la democracia consiste en el gobierno de la mayoría
pero con respeto por las minorías, el bonapartismo produce
gobiernos excluyentes que desprecian el consenso. La dictadura
de la mayoría más estrictamente, de la primera minoría-
supone la negación de la democracia republicana.
Cuando ya no se distingue al gobierno del Estado, resulta sencillo
identificar al Ejecutivo con el pueblo y, al considerárselo
no ya solo una parte de él, sino su mismísima encarnación
excluyente, se termina creyendo que la fracción gobernante
es lo mismo que toda la Nación. Es entonces cuando cualquier
disidencia bordea la traición.
El presidente afirma, una y otra vez, que distintos interlocutores
tratan de extorsionarlo: esta forma de ver al mundo suele producir,precisamente,
lo mismo que denuncia.
Las políticas externas de Kirchner y Chávez no podían
sino confluir: ambas expresan procesos internos en que el proyecto
político aparecedifuso mientras crecen el personalismo
y la hegemonía presidencial.
Si las instituciones se debilitan, nada puede asombrar en que
se vaya reemplazando a Alberdi por D'Elía, tan semejante
a Hugo Chávez queambos configuran las caras, interna y
externa, de una misma forma de hacer política. Cuando Hugo
Moyano sitia con camiones a Carrefour sin que al gobierno se le
mueva un pelo ¿Puede extrañar que ante eltribunal
del Mercosur hayamos alegado que impedimos el comercio entre Chile
y Uruguay para que los epígonos de Busti "se expresen
con libertad."?
No habiendo en el mundo una relación de identidades comparable
a la de argentinos y uruguayos, la malvinización de este
conflicto, con la dimensión que le otorga el envolvernos
en la bandera para enfrentar una disputa exclusivamente ambiental
con quienes siempre hemos considerado como hermanos, configura
una verdadera cruzada contra nosotros mismos, un conflicto esencialmente
intestino, involucrando a los desprevenidos uruguayos en la inmisericorde
confirmación de que, para determinadas formas de entender
la política, para un argentino no hay nada peor que otro
rioplatense.
Argentina adolece de políticas de estado y el mundo nos
ignora porque no somos previsibles, sino gobernados por malabaristas
que trabajanp ra la tapa de los diarios del día siguiente.
La tinellización de nuestra política exterior no
pasa solo por la tanga de Evangelina Carrozo, corresponde a su
cortoplacismo esencial, plagado de exabruptos y golpes de efecto,
con anunciosespectaculares que luego no se continúan. ¿Falta
mucho para que lleguen las inversiones chinas?
Por supuesto que tal cosa no ocurre en el vacío: expresa
cabalmente a un régimen político en que los Borocotó
no son la excepción sino la regla, con una Cancillería
que convierte al caso Hilda Molina en una mediática zarzuela
de misivas presidenciales parvulares, pero después vota
en la ONU sosteniendo sin sonrojarse que en Cuba se respetan los
derechos humanos.
Único gobierno del mundo cuyos funcionarios ya organizaron,
al mismo tiempo, dos cumbres y sus dos respectivas contra-cumbres
de Presidentes y entre cuyos puntales internos se cuentan D'Elía,
Hugo Moyano, Alicia Castro, Bonafini, Bonasso o Gorriarán
Merlo, no puede sino tener como aliados externos a Castro y Chávez
o pegarnos a Ahmadinejad, Lukashenko y Kim Jong Il. Hay coherencia
en todo eso. Es la misma razón por la que están
hundiendo al Mercosur.
Chávez viene de pulverizar a la Comunidad Andina de Naciones
¿Alguien puede,por ventura, creer que va a comportarse
con seriedad y disciplina ennuestro espacio de integración?
En el fondo, se trata de lo mismo:rechazar a la globalización,
renegar del capitalismo y perpetuarse personalmente, convirtiendo
a la región en una fortaleza inexpugnable para la modernidad.
Eludamos la ingenuidad de atribuir estos desastres a meras cuestiones
de carácter o de mala educación personal. Las causas
son estructurales: el bonapartismo en lo interno y el chavismo
en lo externo son la misma cosa, sedicentes progresías
que, en nombre de la revolución, nos condenan al atraso.
Perón, está claro, no entendió nada.
(*) ex Secretario General y Secretario de Estado
de Relaciones Exteriores de la Cancillería entre 1992 y
1999
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